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domingo, 16 de agosto de 2015

Pleitos por el callejón del toril de la Plaza Mayor, hoy quiosco de prensa

A lo largo de 1875 el consistorio tuvo que velar en varias ocasiones por la integridad física y el usufructo del local que desde al menos mediados del siglo XVIII[1] servía de toril para los festejos taurinos del Carnaval[2]. Pero previamente, en concreto el 3 de mayo de 1867, Francisco Forns Pascua, propietario del inmueble número uno de la calle de La Colada, eleva una instancia al ayuntamiento en la que pone de manifiesto los perjuicios que le está provocando la situación del corral del toril, un callejón que posee esa ilustre corporación, corto, estrecho y sin salida[3], y sobre el que tiene servidumbre de luces, aprovechamiento que también disfrutaba Fermín de la Fuente, propietario de la vivienda ubicada en el número 17 de la Plaza Mayor.

viernes, 29 de mayo de 2015

Festejos taurinos tras la Guerra de la Independencia

Ya hemos visto que los festejos taurinos vinculados al Carnaval o a cualquier otra celebración ha sido práctica habitual en nuestra particular historia. Y que los distintos acontecimientos, incluidos episodios bélicos, no fue óbice para mantener dichas celebraciones taurinas, incluso al socaire de la Guerra de la Independencia, como ya se ha apuntado en otro post. Era una práctica que, pese a la escasez de recursos, continuaría en los años siguientes. Estamos al final de la Guerra Peninsular.

viernes, 8 de mayo de 2015

Crisis social, económica y críticas al Carnaval de 1918

“¿Quién dice que hay penas, que el hambre y la miseria imperan? Sin duda algún chiflado, algún egoísta, o uno de esos seres fúnebres que todo lo ven negro y quieren amargar la existencia al género humano. Por aquí, no conocemos esas señoras y sobre todo que se joroben, que bien nos hacen la pascua durante todo el año para que vayamos a mimarlas y atenderlas en los únicos tres días del año en que la diversión es permitida sin ofensa ni escándalo a nadie. ¡¡Que viva el Carnaval!!”[1].

sábado, 18 de abril de 2015

El último Carnaval del siglo XIX

El final de siglo coincide en Ciudad Rodrigo con una serie de acontecimientos que marcarían el devenir de la localidad, unos de forma esporádica pero con una profunda huella en la sociedad y en el entorno de la cultura, y otros con una proyección que se mantiene en la actualidad. Por una parte, 1900 es el año de la celebración de la Exposición Regional de Bellas Artes, Industria, Agricultura y Comercio[1] que, gestada a finales de 1899, tendrá en el mes de mayo su desarrollo con una serie de actividades asentadas esencialmente en la producción cultural y artística[2], completada con unos juegos florales y otras actividades –cabalgata histórica, corridas de toros, conciertos...- que generaron gran expectación. La inauguración de estos actos, recogida con fruición por la prensa periódica local y provincial, tuvo lugar el 26 de mayo.

martes, 14 de abril de 2015

Sucesos y desgracias en 1887: el Carnaval y más...

Fue un año de percances. Antes, durante y después del Carnaval, Ciudad Rodrigo sufrió distintos y graves avatares. Unos propios de la condición humana, la tragedia que supone un homicidio; otros por lances de la fiesta y alguno, siempre también indeseado, fruto de la climatología, con lo que supone para una tierra que depende fundamentalmente de la agricultura.

martes, 7 de abril de 2015

El Carnaval de 1898

Ciudad Rodrigo, como el resto de España, estaba padeciendo las consecuencias de la debacle colonial. Pero, además, en la vieja Miróbriga, en los últimos años se venía produciendo otro desastre de clara incidencia en la crisis social que se arrastraba a la malherida patria. Aquí se había suprimido la audiencia, habían desaparecido la denominada “administración subalterna”, la de la Zona, la de la Reserva... Y como era lógico, incidiendo en el patriotismo de que siempre había hecho gala el colectivo mirobrigense, estaba la incidencia provocada por “el gran contingente que ha dado para la defensa del honor nacional, los muchos voluntarios que han ido con tan patriótico fin y los muchísimos emigrantes que, luchando por la existencia, han abandonado con dolor su cuna en busca de terrenos prósperos y hospitalarios”, exponía El Clarín en su número de 6 de febrero en un artículo de opinión que tituló ¡Abajo la fusta!. Porque “cada una de las causas enumeradas es más que suficiente para producir los desconsoladores efectos, que todos lamentamos, y cuyas terribles consecuencias sufrimos”.

lunes, 23 de marzo de 2015

Problemas de protocolo para ver los toros desde el balcón de la Audiencia

El 22 de enero de 1859, tras renovarse la presidencia del regimiento mirobrigense, que pasó a manos de José Fuentes -sustituyó a Clemente Sánchez Arjoja-, se encomienda la gestión de los festejos de Carnaval –se celebraría del 6 al 8 de marzo- a una comisión integrada por los regidores Gabriel Sanz, Antonio Hernández y Mateo Cid, que debió desarrollar sin problemas su cometido. No ocurrió lo mismo con el protocolo, que venía acarreando algún problema por los supuestos derechos a presenciar las corridas de novillos desde el balcón de la antigua Audiencia, también cárcel pública en aquel tiempo.

viernes, 13 de marzo de 2015

Cuentas de Carnaval entre 1825 y 1829

Apenas hay datos fehacientes sobre la organización y desarrollo de los carnavales taurinos de la segunda década del siglo XIX. Escasean las referencias en los libros de acuerdos, aunque cuando aparecen no dejan lugar a dudas sobre su continuidad, sobre su proyección temporal. Incluso, a veces, la documentación es generosa para conocer aspectos y conceptos organizativos que nos dan una clara imagen del desarrollo de los festejos taurinos vinculados al antruejo, caso, por ejemplo, del de 1825, que supusieron en conjunto unos gastos de más de 2.000 reales de vellón.

martes, 3 de marzo de 2015

La muerte de mi abuelo Juan

Hoy, por diferentes motivos, es un día especial para mí. Hay varias circunstancias que así lo definen. De momento, ya que el paso del tiempo irá añadiendo otras circunstancias a esta relevancia del 3 de marzo, me quedaré con la efeméride ocurrida hace hoy 80 años, cuando un novillo del encierro se desmandó a la altura de la finca del hacendado César Torroba, se fijó y enceló con un hombre que, con su caña de pescar, se dirigía al río y le propinó una cornada de la que no pudo recuperarse. Murió tres días después, Miércoles de Ceniza, en una cama del Hospital de la Pasión. Se llamaba Juan de la Cruz Rafael Muñoz Martín. Era mi abuelo.
Juan Muñoz Martín, con traje de charro, en su etapa juvenil

lunes, 2 de marzo de 2015

El primer Carnaval de la II República

“No importa que la panera esté vacía, exhausta la despensa, seco el bolsillo y no haya esperanza de trabajo. Es Carnaval. Hay que divertirse, hay que ir a todo, cueste lo que cueste; no faltaba más. El dinero se saca de donde se pueda y luego... Dios dirá. Hoy lo único que preocupan son los toros, el baile, el teatro, el carrousel, las casetas con varios y tentadores modos de sacar el dinero, y luego las frecuentes y animadoras libaciones, que ponen los nervios en tensión y azuzan los estímulos para los placeres y las diversiones[1]”.

viernes, 20 de febrero de 2015

El capítulo taurino en el Carnaval de 1925

Aunque pensaba dejarlo para más adelante, ya que ayer publiqué la crónica social del Carnaval de 1925 y anuncié que en su día escribiría del capítulo taurino, puesto que generó indisimuladas controversias en la población, finalmente me he decantado por seguir con aquel Carnaval de hace 90 años y explicar lo que sucedió en el seno de la corporación mirobrigenses a la hora de contratar los novillos.

jueves, 19 de febrero de 2015

Crónica social del Carnaval de 1925

Era habitual que las crónicas sociales del Carnaval mirobrigense llenasen páginas. La celebración de los bailes en los distintos locales públicos o privados, caso del Casino Mirobrigense, era un filón para los redactores de los semanarios locales o provinciales. Me imaginó a los periodistas con su libreta anotando un nombre tras otro para no cometer el delito de olvidarse de alguien. Era una práctica que hasta hace relativamente pocos años se mantenía, eso sí, señalando exclusivamente a las personas que interesaba destacar por una u otra circunstancia. Veamos, por ejemplo, la retahíla de nombres que conformaron la crónica social del Carnaval de 1925, un antruejo complicado en la organización del capítulo taurino por las trabas que pusieron los ganaderos. De ello, escribiré en otro momento. Ahora, quiero ceñirme a lo enunciado, a la crónica social, que ocupó bastante más espacio que la crónica taurina, una determinación que obligó a la redacción de El Eco del Águeda a pedir disculpas públicas: "La falta de espacio nos impide detallar las corridas de Carnaval". Y se quedó tan pancho.

miércoles, 18 de febrero de 2015

El Carnaval del Toro como Fiesta de Interés Turístico: efemérides

Se me había pasado. Lo siento. En estos días de asueto –como han podido apreciar he dejado de publicar artículos en las ajetreadas jornadas carnavalescas-, me percaté que no había recordado una efeméride sustancial vinculada a nuestro Carnaval, a nuestras fiestas tradicionales, como se llamaban antes por mor de los avatares de la dictadura franquista, que represalió incluso, como pueden leer en un post sobre el particular en este mismo blog, al propio vocablo carnaval, sin duda por lo dañino de su esencia y proyección. Bueno, a lo que iba. En el denominado Libro del Carnaval inserté un artículo –que también está en este blog- sobre las dos efemérides que pudieran celebrarse –recordarse- este año vinculadas al Carnaval: los 250 años de la fundición y colocación de la campana del Reloj Suelto, elocuente protagonista de nuestro antruejo, y el centenario del acomodo de la Campana Gorda en la torre de la Catedral, germen del vals Toñito, el himno del Carnaval. La primera, efectivamente, cumplirá fecha en junio y la segunda en septiembre. Todavía hay tiempo para recordarlo. Pero se me había pasado, y por eso reitero mis disculpas, otra efeméride sustancial del antruejo rodericense: pasado mañana, viernes, se cumplirán 50 años de la declaración de las fiestas tradicionales de Ciudad Rodrigo –léase Carnaval del Toro- como Fiesta de Interés Turístico.

domingo, 8 de febrero de 2015

Carnaval sin toros en 1841

Algo insólito ocurriría en el Carnaval de 1841. Previamente, unos años antes, a propuesta del primer alcalde[1], Manuel Blanco, se estaba buscando un prado cercado para que acogiera los novillos que el Ayuntamiento mirobrigense solía utilizar en los festejos que organizaba, preferentemente el Carnaval. Con esta medida también se pretendía aliviar un tanto los gastos de vigilancia y manutención de los vaqueros que asumía el erario municipal.

martes, 3 de febrero de 2015

El Carnaval en torno a 1868: conato de suspensión de las corridas

Una nueva corporación se estrena con 1867. Estaba presidida por el abogado Lope Doménech y Bustamante[1]. La situación de la economía municipal no era nada boyante, más bien lo contrario, como se vería en una decisión adoptada a finales de año. Pero de momento, se inicia el año con la pauta vinculada a la organización de los festejos taurinos de un Carnaval tardío, que se presentaba el 3 de marzo. En esta ocasión surgió en el seno del consistorio un debate motivado por la ubicación del tradicional coso taurino, ya que la renovación del acerado de la parte baja de la Plaza de la Constitución generó dudas sobre el retranqueo de los palenques para evitar agujerear el enlosado por los anclajes necesarios.

domingo, 25 de enero de 2015

El 'crimen del cabrero' en el Carnaval de 1912

La tragedia se hizo patente en el desenlace del Carnaval de 1912: "Un suceso que llenó de consternación a este honrado y pacífico vecindario fue el ocurrido en la noche del 19 [de febrero] y conocido en la mañana del 20. Decimos que causó consternación porque en la noble Miróbriga no se ha conocido un hecho semejante", refería el semanario La Iberia al enunciar el que pasaría a engrosar la historia local como el crimen del cabrero.

jueves, 22 de enero de 2015

1906, un año crucial para el futuro del Carnaval mirobrigense

A principios de 1906[1] surge en el la Corporación recién constituida y presidida por Clemente de Velasco y Sánchez Arjona[2], la necesidad de dar más vida a las ferias de mayo y de agosto, dos referentes festivos y económicos para Ciudad Rodrigo, junto a las carnestolendas, en aquel momento. Sale a colación la organización de corridas de toros como fomento y atractivo de los días feriados[3].

lunes, 19 de enero de 2015

A pelo y a pluma: la devoción festiva de los mirobrigenses en 1883

“Que los habitantes de Miróbriga a todo nos brindamos, o que lo mismo hacemos a pelo que a pluma, lo indicará el relato de las fiestas del 8 de este mes”. No era febrero, en donde el Carnaval se desarrolló entre los días 4 y 6, sino septiembre y se refería, lógicamente, a los actos programados con motivo de la celebración de Nuestra Señora de la Peña de Francia; un programa denso e intenso al que nos referiremos más adelante. Porque en esto de las fiestas, como en todo, el orden impera. Y los mirobrigenses tienen la sana costumbre de cumplir con las tradiciones, aunque, como ocurrió en 1883, las celebraciones casi se solapen con el antruejo, pero sin perder habitualmente su identidad y protagonismo pese a que se constaten ciertos altibajos asistenciales.

domingo, 18 de enero de 2015

Dos noticias de la cofradía de San Sebastián: donación de corridas para el Carnaval y traslado de la fecha de la festividad

Son vísperas de San Sebastián, patrono de Ciudad Rodrigo desde hace tan solo unos años, aunque todos tengamos en nuestros genes la creencia que el mártir francés ha sido nuestro patrón toda la vida. La historia local vinculada a San Sebastián tiene suficientes argumentos para hacer un tratado sobre el particular, pero ni es el momento ni el lugar. Ya habrá tiempo de abordar el asunto, directa o indirectamente. Hoy quiero solamente y en virtud de los días en que nos encontramos, aportar un par de noticias históricas sobre nuestro –ahora sí- patrono, ya que los mirobrigenses, mejor dicho, los civitatenses, por distintos motivos han contado con otros patrocinios, como el secular de San Isidoro o el advenedizo de San Francisco.

miércoles, 31 de diciembre de 2014

Reflexiones sobre el horario del encierro

A veces, tal vez en mi ineptitud ante quienes tienen la palabra, apunto ideas que se soslayan como aventureros comentarios que buscan zaherir murallas seculares. Ocurre que esos muros están cimentados en unas bases tan  frágiles que la propia inercia hacen que se desmoronen sin necesidad de recurrir a los acostumbrados arietes, a postulados convenidos para favorecer la causa oportuna.