A los avatares
propios de la mudanza de la Corporación municipal y de la diáspora de servicios públicos[1]
ocasionadas por las obras de ampliación de la Casa Consistorial –el Consistorio
tuvo que refugiarse primero en la antigua audiencia, vendida para sufragar
dichos trabajos[2], y posteriormente en el
inmueble del otrora Asilo de Ancianos Desamparados, cedido gentil y provisionalmente
por el administrador apostólico de Ciudad Rodrigo, José Tomás de Mazarrasa-, el
Ayuntamiento mirobrigense sumó para este Carnaval de 1904 –se desarrolló entre
el 14 y el 16 de febrero- una nueva normativa específica sobre los festejos
taurinos de las carnestolendas que venía a sustituir a otras ordenanzas aprobadas
el 6 de diciembre de 1862, durante la alcaldía de Juan Arias Girón, licenciado
en jurisprudencia y bachiller en Filosofía.
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viernes, 5 de junio de 2015
viernes, 29 de mayo de 2015
Festejos taurinos tras la Guerra de la Independencia
Ya hemos visto que los festejos taurinos vinculados al Carnaval o a cualquier otra celebración ha sido práctica habitual en nuestra particular historia. Y que los distintos acontecimientos, incluidos episodios bélicos, no fue óbice para mantener dichas celebraciones taurinas, incluso al socaire de la Guerra de la Independencia, como ya se ha apuntado en otro post. Era una práctica que, pese a la escasez de
recursos, continuaría en los años siguientes. Estamos al final de la Guerra Peninsular.
lunes, 4 de mayo de 2015
Festejos taurinos con motivo de la Exposición Regional de Bellas Artes, Industria y Comercio de 1900
Para la
organización del programa de actos vinculado a la Exposición Regional
de Bellas Artes, Industria y Comercio, que se celebraría en Ciudad Rodrigo entre el 26 de mayo y el 5 de junio de 1900, el Ayuntamiento crea una comisión
cometida para definir todos los aspectos del magno acontecimiento. En una de
las reuniones previas, celebrada el 21 de noviembre de 1899, se elabora un
documento en el que se perfila prácticamente todo el contenido que se pretende
dimanar de la Exposición Regional.
En un amplio memorando[1] hay
dos referencias al desarrollo del capítulo taurino. En la primera, referida a
la organización de las corridas de toros se afirma que, “aprobada la proposición,
se acordó, en primer lugar, que la plaza se construyera por cuenta de los
carpinteros o particulares que quisieran hacerla, dándoles el cierre de la
plaza que se emplea en las corridas de Carnaval, con las mismas condiciones,
para lo cual se nombró a los señores Escanilla y Sánchez a fin de que
entendieran con los carpinteros y demás que quisieran tomar parte en la
construcción. Para tratar del ganado se autorizó a D. Juan Hernández Aparicio y
D. Antonio Martín, D. Juan José Sevillano y D. Baltasar Hernández”.
lunes, 13 de abril de 2015
Un esperpéntico festejo taurino a finales del siglo XIX
La situación de
desesperanza y falta de recursos a mediados de la última década del siglo XIX,
vinculada a los acuciantes problemas coloniales y a la pérdida de valores, parece que también impregnaba
al conjunto de la sociedad mirobrigenses y se constata en la dejación de
funciones a la hora de organizar los festejos taurinos, en esta ocasión
vinculados a la Feria
de Mayo. Baste leer la crónica, más bien crítica, del semanario católico La Semana Mirobrigense[1],
defensor de los intereses morales de los rodericenses, y que hace referencia a
la novillada del 27 de mayo de 1895, todo un alarde de la supuesta decadencia
moral y social que vivía Ciudad Rodrigo y, especialmente, los festejos taurinos
que albergaba una plaza destartalada –la del corral del Hospicio-, con un
desorden organizativo extremo y que llegó a convertirse, si seguimos al pie de
la letra la crónica, en un auténtico esperpento.
viernes, 20 de marzo de 2015
Festejos taurinos tras la riada de 1909 en conmemoración del centenario del sitio (y II)
Todo estaba listo
y la animación era evidente para encarar los festejos taurinos de la Feria de Mayo de 1910. Pero una cosa son las previsiones y otra los
resultados. Así lo puso de manifiesto Fatigas en las crónicas de los festejos.
En el primer festejo[1], “el
de Tejadillo nos mandó dos arañas y dos tuertos, que si eran finiyos no había poer. Los que mejor se portaron fueron los de caballería, pero
estaban abochornaos porque decían que
eran picaores é toros y no de
golondrinas; de todos modos destemplaron guitarras.
sábado, 10 de enero de 2015
Festejos taurinos en el Arrabal del Puente en 1748
Empezó 1748 con
una controversia entre los capitulares municipales con trasunto taurino. Se ceñía
a una aclaración de competencias, previa queja formal, derivada de la concesión
de un permiso por parte del alcalde mayor, Sebastián de Olalla, para un
sorpresivo festejo taurino que se celebró en el matadero del municipio -ya estaba ubicado en el Arrabal del Puente- coincidiendo con la festividad de Santa Águeda, sin que tuvieran conocimiento
del mismo los entonces presidentes del mes.
domingo, 7 de diciembre de 2014
Festejos taurinos en la Guerra de la Independencia
Estábamos en
guerra. España y Francia se la habían declarado a Portugal, tradicional aliado
de Inglaterra, en 1807. En octubre de aquel año Manuel Godoy, valido de Carlos
IV, había firmado el tratado de Fontainebleau que esencialmente preveía el
apoyo logístico al paso de las tropas imperiales camino de Portugal. Bajo el mando del general Jean-Andoche Junot el ejército francés entró en
España el 18 de octubre de 1807 cruzando su
territorio a toda marcha en otoño y llegó a la frontera con Portugal el 20 de noviembre. Sin embargo, los planes de Napoleón iban más allá y sus
tropas fueron tomando posiciones en importantes ciudades y plazas fuertes con
objeto de derrocar a la Casa de Borbón y
suplantarla por su propia dinastía, convencido de contar con el apoyo popular.
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