“Que los
habitantes de Miróbriga a todo nos brindamos, o que lo mismo hacemos a pelo que
a pluma, lo indicará el relato de las fiestas del 8 de este mes”. No era
febrero, en donde el Carnaval se desarrolló entre los días 4 y 6, sino
septiembre y se refería, lógicamente, a los actos programados con motivo de la
celebración de Nuestra Señora de la Peña de Francia; un programa denso e
intenso al que nos referiremos más adelante. Porque en esto de las fiestas,
como en todo, el orden impera. Y los mirobrigenses tienen la sana costumbre de
cumplir con las tradiciones, aunque, como ocurrió en 1883, las celebraciones
casi se solapen con el antruejo, pero sin perder habitualmente su identidad y
protagonismo pese a que se constaten ciertos altibajos asistenciales.
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lunes, 19 de enero de 2015
martes, 18 de noviembre de 2014
Avatares del convento y ermita de Santa Águeda
La erección del monasterio de Santa
Águeda en Ciudad Rodrigo está vinculada con la etapa básica del esplendor de la
arquitectura religiosa en los orígenes de la Diócesis civitatense. La documentación
histórica nos traslada al 28 de marzo de 1169, cuando Fernando II entrega a
“Humberto, camerarius hispaniae de Cluny y prior de Carrión, el monasterio de
Santa Águeda en Ciudad Rodrigo y la aldea de Sahelices el Chico pro remedio animae mea et parentum meorum.
A través de esta donación, los monjes negros instalaron en el espacio
mirobrigense un priorato, que se mantendrá como tal hasta finales de la Edad
Media”.[1]
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