sábado, 11 de julio de 2015

El Carnaval de 1934

Como era habitual, un mes antes de la celebración de las carnestolendas el consistorio acuerda la formación de una comisión que gestione todo lo concerniente a la organización del Carnaval de 1934. La integrarán el propio alcalde, Juan del Valle Santamaría, Aquilino Moro Ledesma y Severino Pacheco Diego. Poco después trascienden los primeros acuerdos, que mantienen prácticamente la línea seguida en los años precedentes. Por ejemplo, se establecen los premios para los distintos concursos, primando el de carrozas para el que se destinan, en total, 650 pesetas –finalmente serían 600-. También se avanzan los carteles, que quedarán definidos en los días siguientes con la correspondiente emisión publicitaria –aparte de los carteles, se editará un folleto sufragado con publicidad[1]-, aunque falta por conocer la procedencia de los novillos, ya que solo se conoce la aportación habitual de Severino Pacheco.

Cartel-guía del Carnaval de 1934
            Los festivales quedarían concretados con la celebración tres novilladas en la que se matarían, en cada una, dos erales procedentes de las ganaderías de Heraclio Carreño Herrero[2], de Tavera de Abajo, y de Severino Pacheco Diego, a quienes también se contratarían los novillos de capea.
La información vinculada a la organización de los festivales era adelantada por el semanario católico mirobrigense Miróbriga antes de que se divulgasen los carteles anunciadores y la guía-folleto sobre el Carnaval de 1934. Además, también se avanzaron los nombres de los toreros y novilleros que, en principio, participarían en los becerradas con erales de muerte: para el domingo se anunciaba a Paco Manzano, Chico de la Botica, y a Pepe Chalmeta[3]; el lunes actuarían Cayetano Ordóñez, Niño de la Palma[4], y Pepe Gallardo[5]; y cerrarían los festejos de muerte los novilleros Luis Gómez, El Estudiante[6], y Alfredo Corrochano[7]. Un decir, porque a la hora de la verdad no pisaron la plaza mirobrigense El Estudiante ni el Niño de la Palma, que excusaron su presencia en Ciudad Rodrigo: el primero por estar en tratamiento médico y el malagueño por haberse comprometido para torear aquel domingo en Orán y no darle tiempo a desplazarse a nuestra localidad. Tampoco se presentó Pepe Gallardo, quien no ofreció excusa alguna. Serían sustituidos por Joselito de la Cal[8], Jaime Pericás[9] y Pepe Neira, apodado Pepe-Hillo[10].
Páginas centrales del folleto anunciador de los distintos festejos del antruejo de 1934
            Los ingredientes principales del Carnaval mirobrigense y que nutren el capítulo taurino eran conocidos por el público. Era la esencia, puesto que el resto del programa venía por añadidura, como complemento. Pero mientras se acercaba el antruejo taurino, se iba avanzando en los pasos para definir los espacios referenciales de las fiestas mirobrigenses. Lo primero era adjudicar el cierre del coso taurino, que sería adjudicado el 3 de febrero a un grupo de carpinteros –Jesús Gallego, Pablo Rico, Jesús Sánchez Iglesias y Aniceto Moraleja- por 350 pesetas, con el compromiso fehaciente que todos los carpinteros que se encontrasen en situación de desempleo colaborarían con ellos y su trabajo sería remunerado convenientemente. Además, como gracia municipal, a los constructores de la plaza se les facilitaba para su uso el tablado número tres y la meseta próxima a la puerta del toril[11].
Cartel del Carnaval de 1934
            Por otra parte, siguiendo la legislación vigente, se contrata el servicio de enfermería –médico-quirúrgico- para atender los percances que pudieran presentarse en el desarrollo de los festejos taurinos. El contrato se firma el 8 de febrero y se adscriben al servicio los médicos de la beneficencia municipal de Ciudad Rodrigo: Marcelo Sánchez Manzano, Ernesto Sánchez Hernández, José González Durán y Pedro Lorenzo Brusi[12].
            Y, por supuesto, se procederá a la tradicional subasta de tablados, que se había fijado para el mediodía del 7 de febrero siguiendo las estipulaciones y condiciones de los años anteriores[13]. De momento, se mantiene la tradición y solo podrá pujarse por los 22 tablados que están libres, ya que los otros 20 se reservan para los propietarios de los inmuebles en los que se estriban, si estuvieran interesados, o los de uso propio del ayuntamiento.
            Casi con simultaneidad –el 8 de febrero-, a la vista de que el Domingo de Carnaval estaba a la vuelta de la esquina, el alcalde mirobrigense, Juan del Valle Santamaría, envía al gobernador civil de la provincia, José María Friera Jacobi, la pertinente solicitud para celebrar los festejos taurinos, exponiéndole todos los pormenores de la organización, incluyendo la procedencia del ganado y los lidiadores que en principio iban a participar. Sin embargo, el presidente de la comisión gestora se olvidó de significar en su escrito que, como era preceptivo, la celebración de los espectáculos taurinos no acarreaba gasto alguno para el erario municipal, “ya que para su abono contribuyen varios vecinos de la localidad, los que pagan por hacer y explotar los tablados de la plaza; otros, como don Severino Pacheco, cediendo gratuitamente toros que han de lidiarse y por último toreando gratis todos los profesionales que toman parte en las corridas”[14]. La adenda a la solicitud se formaliza el 10 de febrero, víspera del inicio del antruejo.
Bando de Carnaval del alcalde Juan del Valle
            Por último, siguiendo también al pie de la letra la legislación vigente, se da a conocer el listado y características de los seis novillos de muerte, todos erales de dos años[15]. Y, para el aprovechamiento de su carne, se firma el correspondiente contrato con los carniceros de Ciudad Rodrigo, quienes comprometen el abono de 26 pesetas por arroba, “rebajándose dos kilogramos por desperdicios por cada res y el cuatro por ciento por oreo que marcan las ordenanzas municipales, siendo de cuenta del Ayuntamiento el presentarlos en el matadero”[16].
            Concluyen los preparativos y, ya con el tradicional bando de la alcaldía en la calle, los mirobrigenses se aprestan a divertirse, a disfrutar de los espectáculos taurinos y de toda la parafernalia intrínseca al Carnaval, que duraría un día más de lo previsto, ya que el encierro del martes con las reses de Severino Pacheco no pudo entrar y se extendió la fiesta, con todos sus argumentos, al Miércoles de Ceniza.
El torero Alfredo Corrochano
            “Durante cuatro días la tranquila Miróbriga se ha visto rebosante de forasteros que venían a disfrutar de nuestros viejos carnavales, que tanta fama gozan”, se apuntaba desde el semanario mirobrigense operativo por entonces[17]. Se contó con un tiempo primaveral que facilitó una mayor animación, “extraordinaria”, especialmente en la jornada dominical. Como casi siempre, el redactor ensalza en la medida que puede todo lo concerniente al desarrollo del antruejo: “Las fiestas puede decirse que han superado a las de años anteriores. Las corridas, las cuatro, han sido superiores y las faenas que los diestros han realizado superan a muchas que hacen los de ‘tronío’ en las plazas de primera magnitud. Todos han quedado contentos del desarrollo de las mismas”[18].
            Miróbriga  pasa a desglosar los distintos capítulos que nutren el Carnaval rodericense: “Los encierros y desencierros, lo más típico de nuestros carnavales, se celebraron el domingo y el lunes con absoluta normalidad, aún cuando el último de dichos días uno de los novillos de muerte se escapó por los alares de la Plaza del Conde y recorrió varias calles, en las cuales sembró el pánico. Varios mozos le ‘echaron’ el guante y le retornaron a la calle de Madrid, desde donde fue tranquilamente -con la natural y consiguiente diversión para los de a pie- a la Plaza Mayor”.
El Estudiante
            No fueron tan bien las cosas en el encierro del Martes de Carnaval. El primero, el del agricultor mirobrigense Narciso Alaejos, entró con absoluta normalidad; pero el de Severino Pacheco, nutrido con los novillos de muerte y otros de capea para completar el programa, “no pudo celebrarse por causa de que varias veces se escaparon los toros; por dicho motivo hubo corrida el miércoles”, señala Miróbriga.
            Hasta las 11 de la mañana no se pudo encerrar el ganado en el añadido carnavalesco del Miércoles de Ceniza; se escaparon dos novillos “a poco de comenzar las carretas, los cuales fueron ‘atrapados’ por los mozos. Uno de ellos fue llevado en una camioneta a la plaza”, matiza el redactor del citado semanario.
            En cuanto a los desencierros, se desarrollaron con normalidad, entendiéndose por normal que algunos novillos se emplazaran en la calle de Madrid. “El miércoles, uno de los novillos, el que se quedó en el Registro, tuvo que ser llevado a la plaza, de donde fue sacado de madrugada”, aclara el periódico.
            El público respondió con su presencia en todos los festejos taurinos, tanto en las pruebas matinales como en las corridas vespertinas. El ganado, en líneas generales, según apunta el cronista de Miróbriga, resultó “muy bravo, dando con ello lugar a que los diestros se lucieran en sus faenas y que en la parte cómico-seria los achuchones y revolcones estuvieran a la orden del día. Del ganado del agricultor señor Alaejos, mejor es no hablar”. Queda dicho todo.
Joselito de la Cal
            Como se ha señalado, hubo que recomponer los carteles taurinos ante la constatación de las ausencias sobrevenidas, dos justificadas –Niño de la Palma y El Estudiante- y otra sin comunicación alguna, caso del gaditano Pepe Gallardo. Abrió las novilladas de muerte José Chalmeta, quien demostró su valía con el capote y los rehiletes. Tuvo suerte con el ganado, bravo, y pudo lucirse con la capa. Con la muleta estuvo desigual y mató de una estocada. Fue ovacionado.
            El Chico de la Botica destacaba por el manejo de la muleta, como lo demostró en la plaza mirobrigense. El novillero zamorano realizó una “soberbia faena al bravo novillo del señor Carreño. En ella vimos pases de todas las marcas y vistosos adornos, que hicieron que la plaza le tributase continuas ovaciones y la música tocase su honor”, destaca el crítico de Miróbriga. Tras emplear el acero, el público le premió con una ovación y vuelta al ruedo.
            Joselito de la Cal tuvo que enfrentarse al novillo que se había escapado en el encierro del lunes, por lo que se suponía mermado de fuerzas, como de hecho quedó en evidencia. Se esforzó el novillero madrileño, premiado con los aplausos del público en la suerte de banderillas. Estuvo vistoso con la franela y mató de media estocada. Ovación y vuelta al ruedo.
Jaime Pericás
            El mallorquín Jaime Pericás se presentó en Ciudad Rodrigo rumboso, entusiasmado por su inopinada cita en el coso mirobrigense. “Tenía ganas de lucirse y de demostrar que es una de las primeras figuras del escalafón novilleril y que puede entrar en el de honor por la puerta grande”, apuntaba el crítico del semanario mirobrigense. El público premió su entrega con el capote con una fuerte ovación, que repitió con la muleta al intentar una faena que se aventuraba complicada dada la mansedumbre del novillo. En la suerte postrera no estuvo fino: “Tres pinchazos soberbios, una estocada hasta el puño y un descabello al primer intento. Ovación y vuelta al ruedo”, matiza Miróbriga.
            El también zamorano José Neira, apodado Pepe-Hillo, sustituyó a El Estudiante. Estuvo bien con el capote, siendo aplaudido por el público. “Con la franela ejecutó una valiente y torera faena en la que vimos pases de todas las marcas y estilos, que hace que el público le tributara calurosas ovaciones. Con el estoque propina una entera al torete de Pacheco que le hace rodar sin puntilla. Ovación y vuelta al ruedo”.
Pepe Gallardo
            Pero el triunfador del Carnaval de 1934 fue, con todo merecimiento, el diestro madrileño Alfredo Corrochano. Su temple, su sabes estar y su dominio de las suertes quedó demostrado especialmente con la faena de muleta, “la mejor que en nuestra plaza se ha hecho en los años que en nuestros carnavales toman parte destacadas figuras”, sentencia el crítico de Miróbriga. “En ella vimos –continúa el crítico- pases de todas las marcas y estilos, dados con esa gracia y elegancia en Alfredo innatas, adornos valientes y espectaculares que hacen que el público todo se entregue al torero y le tribute calurosísimas ovaciones que se van ligando como él ligaba unos y otros pases. La música tocó en su honor y el público le obligó a prolongar su faena. Con el acero larga un estoconazo que tumba al novillo. Ovación, vuelta al ruedo, las dos orejas y el rabo y continuos saludos desde el centro del redondel”.
            Ajeno al capítulo taurino, hubo un concurso de comparsas en el intermedio de la corrida del domingo. El primer premio se lo llevó la Comparsa del 34 y el segundo fue para la Comparsa anunciadora. El concurso de carrozas se celebró en la tarde del lunes, cosechando el primer premio la titulada Molino holandés, presentada por el Club Deportivo Travesuras; en segundo lugar quedó la carroza Patio andaluz, elaborada por un grupo de obreros, y la tercera plaza fue para la carroza Parchessi. Desfilaron también las carrozas Una sesión de un ayuntamiento charro, recreando el cuadro de Vidal Arenal, y Barbería al aire libre.
Integrantes de la Comparsa del 34, primer premio del concurso del Carnaval de 1934
            Por lo que respecta al apartado de bailes públicos, se contó con una extraordinaria animación, especialmente los celebrados en el Teatro Nuevo. Como ya era tradición, todas las tardes, después de la corrida, se celebraron animados thés en el Hotel Turismo, a los cuales “asistieron lo más granado de la población y visitantes”. No hace falta explicar que los bailes del Casino Mirobrigense fueron la referencia de la sociedad mirobrigense, resultando “animadísimos”.
            El Teatro Nuevo acogió también cinco actuaciones de la compañía de comedias que dirigía la actriz argentina Camila Quiroga, que ya había pisado el escenario mirobrigense en otras ediciones carnavalescas.
            Como remate del Carnaval de 1934, la comisión gestora municipal aprobó el resto de los capítulos contables del presupuesto para esta edición, un conjunto de gastos menores que, en total, supuso un desembolso de 2.868,05 pesetas, según el cuadrante siguiente:

Beneficiarios
Conceptos
Fecha
Pesetas
Pesetas
1
Aniceto Moraleja y otros
Construcción plaza
16/2
350

2
Santiago Gil
4 fijas y pasadores
10/2
    8,25

3
Aniceto Moraleja y otros
Arreglos carpinteros
16/2
     25

4
Santiago Gil
Fijas y palancas
16/2
       4,90

5
Saturnino Domínguez
Pinturas plaza
18/2
       7,80

6
Saturnino Domínguez
Pinturas plaza
18/2
       4,75

7
Lázaro Zamarreño
Arrastres arena
  9/2
     74

8
Vicente Zamarreño
Arrastres arena
  9/2
     54

9
Francisco Pereña
Arrastres arena
  9/2
     27

10
José González
Arrastres arena
  9/2
     74

11
Gregorio G. Merino
Arrastres arena
10/2
     54

12
Felipe García
Arrastres arena
10/2
     27

13
Joselito de la Cal
Gastos viaje
13/2
   175,75

14
José Chalmeta
Gastos viaje
13/2
     40

15
Francisco Manzano
Gastos viaje
13/2
     39,40

16
Pablo Rodríguez
Servicio plaza
14/2
   101,50

17
Vda. de Andrés Martín
Hospedaje toreros
15/2
     93,50

18
Juan Manzano
Hospedaje toreros
17/2
     72,60

19
Miguel Vidal
Hospedaje G. Civil
15/2
     15

20
Ambrosio Rodríguez
Hospedaje G. Civil
15/2
     39

21
Juan Manzano
Hospedaje G. Civil
17/2
     22

22
Luciano González
Servicio auto
  7/2
     70

23
Feliciano Álvarez
Servicio auto
10/2
     70

24
Félix de Anta
Servicio auto
10/3
   110

25
Vda. de Dionisio García
Maderas plaza
19/2
   102

26
Jacinto Rodríguez
Dtivo Estudiantes Sala
11/2
     51

27
Imprenta Mirobrigense
Impresos
17/2
     67,50

28
Vda. de Vicente Cuadrado
200 bandos
17/2
     12,50

29
Adrián Vasconcellos
Medicamentos
16/2
     53,60

30
Isabel Alonso
Cintas divisas
  1/3
       4,50

31
Julián del Castillo
Toballas enfermería
17/2
       2,50
 1.756,55
32
Isidra Gutiérrez
Lavados
22/2
       0,50

33
Inspector Proval de Sanidad
Reconto enfermería
  7/2
   165

34
Tres guías de los novillos
lidiados en corridas
11/2
   412,50

35
Reconocimiento de plaza
reintegro documento

   113

36
Reintegro expediente
Permiso de corridas
19/2
       4,50

37
Isidoro Álvarez y otro
Jornales banderillas

   115

38
Relación de jornales
4 al 10 de febrero
10/2
   201

39
Relación de jornales
11 al 17 de febrero
17/2
  100
 1.111,50
                                                        
                                                                                                        Total........   2.868,05



[1] La “guía”, como así se define, fue “editada, incluso su portada [a color], por Imprenta Mirobrigense. De ella se han hecho diez mil ejemplares y su excesivo coste únicamente contribuyen a abonarlo los señores anunciantes que en ella figuran y ninguna entidad oficial ha concedido subvención alguna”, explica el editor en las páginas centrales.
[2] AHMCR. Caja 301. Ibídem. En el expediente del Carnaval de 1934 figura el contrato firmado entre el Ayuntamiento y el ganadero de Tavera de Abajo, quien “se compromete a servir para los días 11 y 12 del presente mes, los toros siguientes cada día: dos toros erales que serán lidiados y muertos en la plaza y nueve novillos para ser capeados, por lo que el señor Carreño percibirá las cantidades de 2.880 pesetas por los cuatro erales de muerte y 2.250 por los diez y ocho de capea, que hacen un total de 5.130 pesetas”. Por otro lado, el ganadero también firma el compromiso de “encerrar cada día los toros de las corridas, llegando a dar, si fuera preciso, hasta tres intentos de encierro, transcurridos los cuales quedarán sin encerrar y obligado el Ayuntamiento a abonar su importe, si bien los trabajos de encierro no han de darse por concluidos antes de las once de la mañana, debiendo comenzarse los encierros a las ocho de la mañana”. El contrato está firmado el 2 de febrero.
[3] José Chalmeta Buch, nació en Barcelona el 11 de febrero de 1910. Su afición le lleva a participar en tientas y becerradas. Se viste de luces por primera vez en Barcelona el 2 de julio de 1927. Se presentó en Madrid en 1933, formando terna con el Niño de Haro, Félix Almagro y Eliseo Capillé, con toros del ganadero salmantino Angoso; salió a hombros. Una grave cogida en la plaza de Tetuán de las Victorias lo aparta de los toros. Su afición, no obstante, le reconduce de nuevo a los ruedos en los años de 1934 y 1935. Sorprendido por la Guerra Civil, su carrera taurina queda arruinada, como ocurrió con otros tantos toreros en ciernes. Información extraída de El Ruedo, suplemento 23 de 9 de mayo de 1967.
[4] Cayetano Ordóñez Aguilera, Niño de la Palma. Torero malagueño nacido en Roda el 4 de enero de 1904. Tomó la alternativa en Sevilla el 11 de junio de 1925, de manos de Juan Belmonte, actuando como testigo José García, El Algabeño Hijo, con reses de Félix Suárez. Hizo la confirmación el 16 de junio de 1925 en Madrid, apadrinado por Luis Freg y como testigo estuvo Nicanor Villalta, lidiando toros de Vicente Martínez. Falleció en Madrid el 30 de octubre de 1961.
[5] José Gallardo Montesino nació en Barbate (Cádiz) el 4 de junio de 1909. Tomó la alternativa en Barcelona el 25 de septiembre de 1932, de la mano de Manuel Jiménez, Chicuelo, siendo testigo Vicente Barrera, con toros del hierro de Julián Fernández. Su confirmación llegaría el 28 de octubre de 1934 en Madrid, apadrinado por Marcial Lalanda y siendo testigo Manolo Bienvenida, con reses de Juan Sánchez. Falleció en Cádiz el 1 de abril de 1988.
[6] Luis Gómez Calleja, El Estudiante. Torero madrileño nacido en Alcalá de Henares el 19 de febrero de 1911. Tomó la alternativa en Valencia el 20 de marzo de 1932 de manos de Marcial Lalanda y actuó como testigo Vicente Barrera, con toros de Carmen de Federico. La confirmación en Madrid le llegaría el 21 de abril de 1932, apadrinado por Joaquín Rodríguez, Cagancho, actuando de nuevo como testigo Vicente Barrera y lidiando reses del Duque de Tovar. Falleció en Madrid el 14 de julio de 1995.
[7] Alfredo Corrochano Miranda nació en Madrid el 5 de octubre de 1912. Tomó la alternativa el 28 de febrero de 1932 en Castellón de la Plana, apadrinado por Marcial Lalanda y como testigo estuvo Domingo Ortega, toreando reses de Carmen de Federico. Se confirmó en Madrid el 12 de mayo de 1932 de la mano de Manolo Bienvenida, siendo de nuevo testigo Domingo Ortega, lidiando reses de Argimiro Pérez Tabernero. Falleció en Granda el 27 de agosto de 2000.
[8] José de la Cal y Segura, Joselito de la Cal. Novillero y banderillero madrileño nacido en la capital el 16 de agosto de 1913. Se enfrentó por primera vez con una res en un tentadero del salmantino Heraclio Carreño, amigo y cliente de su padre –era procurador de los tribunales-, y cuando tan solo tenía siete años. Mató su primer becerro el 3 de julio de 1927 en la Ciudad Lineal. Después de actuar en distintas becerradas, debutó con caballos en Vista Alegre en la temporada de 1929. En 1931 varias empresas le ofrecieron tomar la alternativa, que no aceptó por el respeto que imponía el elenco de matadores de toros. Estuvo en activo como novillero hasta 1945, alternando ya como hombre de plata. Fue profesor de la Escuela de Tauromaquia de Madrid.
[9] Jaime Pericás Ripoll nació el 14 de marzo de 1916 en La Alquería Blanca, cerca de Palma de Mallorca. Tomó la alternativa el 17 de marzo de 1936 en Valencia, contando como padrino con Domingo Ortega y de testigo a Rafael Ponce, Rafaelillo, lidiando reses de Antonio Pérez de San Fernando. La confirmación en Madrid fue el 2 de julio de 1936 de la mano de Manolo Bienvenida y actuando como testigo Domingo Ortega. Murió en Palma de Mallorca el 10 de septiembre de 1989.
[10] Novillero zamorano.
[11] AHMCR. Ibídem.
[12] Ibídem.
[13] Ibídem. Los tramos libres, los que realmente se subastan, fueron adjudicados a Daniel José Moraleja (tablados número 4 y 18), Pío Ramos (5 y 38), Eusebio H. Castilla (6), Salvador Báez González (11), Felipe Martín Álvarez (12), Eugenio Bernal (14), Eladio González (17), Sebastián Moreno (22), Antonio de Aller (23), Jesús Andrés (24), Felipe Domínguez (25), Casto Trinchet (26), Marcelino Ruiz (28), Isidoro Báez (29), Ignacio Sierra (31), Manuel Montero (32), Manuel García (35), Luis Moraleja (40), Eladio González (41) e Ignacio Comillas (42). El consistorio recaudó por estos tablados 3.125 pesetas.
[14] Ibídem
[15] Ibídem. “Reseña de los novillos que han de lidiarse durante los días 11, 12 y 13 del actual. Día 11 de febrero, novillos de D. Heraclio Carreño: 1º.- Berboso, berrendo en negro de dos años; nº 20; 2º.- Lobito, negro meano de dos años; nº 50. Día 12 de febrero, novillos del mismo ganadero: 1º.- Cartujo, negro tostado de dos años; nº 85; 2º.- Cuervo, negro tostado, bragado, de dos años; nº 39. Día 13 de febrero, novillos de D. Severino Pacheco: 1º.- Lucero, berrendo en negro de dos años; nº 87; 2º.- Lamparillo, berrendo en colorao de dos años; nº 66. Ciudad Rodrigo, 8 de febrero de 1934.”
[16] Ibídem.
[17] Número del 18 de febrero de 1934.
[18] Ibídem.

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