sábado, 9 de abril de 2016

Una entrevista esclarecedora a Celso Lagar

Como todos sabéis, este año se cumplen dos efemérides vitales en la figura del pintor mirobrigense Celso Lagar Arroyo. Por un lado, se conmemora el 125 aniversario de su nacimiento y simultáneamente los 50 años de su muerte, acaecida en Sevilla en 1966, después de 11 años de penuria física y económica tras la muerte en 1955 de su esposa, la escultora Hortensia Begué, suceso que enloquecería a nuestro paisano y que le llevaría a la tumba tras una década nula en su producción artística. Lagar se autoconsideraba el fundador de la técnica pictórica conocida como planismo, una vanguardia que fue, generalmente, mal entendida o comprendida por la crítica. Por eso, mantuvo siempre un esfuerzo por explicarla, por darse también a conocer cuando exponía en galerías de Barcelona o de Madrid, antes de asentarse definitivamente en París para formar parte de la primera generación de la denominada Escuela de París.

domingo, 3 de enero de 2016

Algunas notas sobre la fortificación de Ciudad Rodrigo en el siglo XVII que recogen los libros de acuerdos (II)

Aunque parezca evidente, tal vez algún despistado no se haya percatado que en el periodo en el que nos encontramos, en 1652, Ciudad Rodrigo y su tierra estaba en el fragor de los acontecimientos bélicos vinculados al levantamiento de Portugal en 1640 y que se extenderían hasta la paz alcanzada en 1668. Evidente era pues que una de las preocupaciones de los regidores mirobrigenses y, por extensión de sus vecinos, fuera intentar garantizar su defensa, tanto de la plaza fuerte -se había caído un lienzo de la muralla, en la zona del Hospital de la Pasión; se pueden apreciar los restos en la subida de la calzada del Puente Mayor a la Puerta de Santiago y se constata también por el uso de cantería y sillares en vez del típico calicanto-, como de sus arrabales, especialmente el de San Francisco, el más poblado y que contaba con una destartalada cerca que partía desde la Puerta de los Sexmeros -al lado de la Puerta del Sol-, continuaba por la calle de la Magdalena -hoy Agustín de Foxá-, volvía hacia el convento de Santo Domingo -hay restos visibles junto a la residencia de Asprodes-, cruzaba las calles Cárcavas y Rastrillo -de ahí sus nombres-; cambiaba su dirección hacia lo que hoy se conoce como Plaza de los Herradores y enfilaba cruzando la huerta de San Albín -por la estación de autobuses- hasta cerrar con la muralla medieval a la altura, más o menos del revellín del Calvario, cerca de la Gran Brecha.

sábado, 2 de enero de 2016

Algunas notas sobre la fortificación de Ciudad Rodrigo en el siglo XVII que recogen los libros de acuerdos (I)

Hace ya tiempo que no me acercaba al blog. Ni siquiera había tenido prurito en ojearlo. Otras obligaciones me embargan y apenas tengo tiempo para dedicarlo a la labor de investigación. No obstante, entre mis archivos figuran algunas referencias que considero importantes para nuestra particular historia y que había ido compilando durante algunos año a la espera de que sirvieran de muleta para redactar algún artículo o monografía sobre distintos aspectos de la historia local. Entre esas referencias hay bastantes vinculadas a distintos aspectos de la fortificación, especialmente desde mediados del siglo XVII que pueden servir para comprender los avatares y preocupación que marcaban la vida municipal en aquel entonces. Sin tratamiento alguno, más que algunas matizaciones y concreciones para entender el acuerdo, las iré divulgando a través del blog, aunque, como se puede comprender, sin visos de continuidad formal.

sábado, 10 de octubre de 2015

Regulación de los bailes y música callejera

En mis anotaciones variopintas me he topado esta mañana con unas referencias legislativas locales vinculadas a la música callejera y a la convivencia ciudadana. Me imagino que procedan de algún apunte que en su día me sugirió el añorado Joaquín Fiz, Tato, en su denso, interesante e inacabado -una pena- trabajo sobre las murgas y las coplas de Ciudad Rodrigo. Como quiera que tiene su aquél, y a pesar de que legislar y su letra no son ningún atractivo para el común, retomó aquello que escribí en enero de 2006 y que fui recogiendo de las distintas ordenanzas con que ha contado nuestra ciudad, especialmente las de 1864 y 1904, referidos todos esos apuntes a la regulación de los bailes públicos en sala, a la música de calle, a los músicos, a los ruidos y a la necesaria convivencia, evitando molestar a los vecinos.

sábado, 3 de octubre de 2015

"El artillero misterioso"

Todavía no he conseguido tener entre mis manos un ejemplar de esta publicación. Tan solo puedo conformarme con una fotocopia, además incompleta, del libro del que me voy a ocupar hoy, un opúsculo más bien que no alcanza las 80 páginas, escrito por un procurador de los tribunales natural de Aldea del Obispo y que tuvo arraigo en distintas localidades, entre ellas Ciudad Rodrigo, Ledesma o Vitigudino, para ejercer su labor profesional. El libro en cuestión lleva por título El artillero misterioso o glorias y sentencia de Ciudad Rodrigo. Fue impreso en 1888 en Vitigudino, en los talleres de Isidoro Hernández, que estaban ubicados en el número tres de la calle del Amparo. El nombre del autor, una persona con profunda convicción religiosa, es Vicente Santos Blanco.