Pese a las
desgracias vinculadas a la gran avenida del río Águeda el 22 de diciembre de
1909, que supusieron muertes, destrucción de viviendas y penuria para muchas
familias, el ánimo festivo pareció mantenerse a la hora de decidir si se
programaban las fiestas carnavalescas o, por el contrario, se suspendían para
destinar el gasto que pudiera suponer su organización a paliar en parte la
situación de las familias afectadas. Se tomó el acuerdo de celebrar las
carnestolendas, aunque se creó una comisión para velar por los intereses de los
afectados de la riada, al establecerse que todos los ingresos, una vez
deducidos los gastos, fuesen derivados a las familias que más necesidades
tuvieran de socorro. En total, según las cuentas insertadas en La Iberia ,
el beneficio alcanzado fue de 975 pesetas.
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jueves, 19 de marzo de 2015
jueves, 12 de marzo de 2015
El último festejo taurino en la plaza del Hospicio
La falta de
espectáculos serios que captaran la atención del público estaba repercutiendo
en la gestión del coso taurino instalado en el corral del Hospicio. Estamos en
1928 y su empresario, Jesús García Romero -de él ya hemos escrito en alguna otra ocasión-, no estaba obteniendo el rendimiento
adecuado a la inversión realizada con la organización de becerradas o la cesión
y alquiler de la plaza para distintos espectáculos. El 25 de julio, festividad
de Santiago Apóstol, se organizó el último festejo de esta nueva fase de la
plaza de toros hospiciana, como siempre construida de madera para darle un carácter
claramente provisional, ya que las iniciativas anteriores para levantar un coso
estable habían fracasado reiteradamente.
domingo, 11 de enero de 2015
Tragedia en la celebración de San Isidro: cogida mortal en la capea de 1926
Se ha dicho, y reitero, que los mirobrigenses siempre han tenido apego a las fiestas taurinas. La documentación que se conserva es elocuente en esta materia. Cualquier oportunidad era aprovechada para organizar un festejo taurino, bien en serio -como novillada o corrida de toros- o una simple capea en un espacio ad hoc o en un simple descampado, recurriendo a los carros y carretas para configurar el sobrevenido coso. La festividad de San Isidro cuenta con esa tradición taurina. La cortina del Hospicio, la plaza que allí se construyó y desmanteló en sucesivas ocasiones, el corral del matadero... eran referentes espaciales para desarrollar una capea festejando al "príncipe de los gañanes", como definió un redactor de La Iberia al patrón de agricultores y ganaderos.
martes, 6 de enero de 2015
Descripción de la plaza de toros del Hospicio
Hace unos días
referí algunos datos documentales sobre la construcción primigenia de una plaza
de toros provisional en el patio o corral del Hospicio, ceñidos a la pretensión
del industrial José Iglesias para obtener la preceptiva autorización para
organizar festejos taurinos en la Feria de Mayo de 1871. Aunque hay referencias
sobre las características del coso taurino, no será hasta las postrimerías del
siglo XIX -1895- cuando nos encontremos con una somera descripción de la plaza
del Hospicio. Pero es, sin duda, en 1908 cuando, gracias a la visita técnica
realizada por Justo Lorenzo, maestro de obras municipales, contaremos con una
descripción detallada de todos los elementos de este peculiar coso
mirobrigenses, construido solamente con maderamen.
domingo, 28 de diciembre de 2014
Notas sobre el apego taurino en Ciudad Rodrigo
La tradición
taurina de Ciudad Rodrigo es incuestionable, incluso está regulada por
sucesivas ordenanzas[1]. Hay
abundante documentación al respecto sobre la celebración de corridas de toros o
novillos por cualquier motivo festivo, ya fuera aprovechando el denso calendario
que ofrece el santoral a los mirobrigenses –San Isidro, Corpus Christi, San
Juan[2], San
Pedro, Santiago Apóstol, la Ascensión o la advocación mariana de la Peña de
Francia[3], sin
menoscabo de los festejos taurinos enmarcados en las otrora relevantes ferias
de mayo y agosto-, o vinculadas a celebraciones derivadas de acontecimientos
señeros, pero no hay evidencia documental de la conjunción de Carnaval y toros
hasta 1732, cuando la corporación que presidía el licenciado Bartolomé Antonio
Valiente adopta el 11 de febrero el acuerdo de organizar tres corridas de toros
aprovechando el tiempo de carnestolendas en
rrazón de aver pasado muchos años por la calamidad y contratiempos padezidos en
la guerra sin que se ayan executado corridas de toros en esta ziudad[4], en
referencia a las consecuencias de la Guerra de Sucesión.
jueves, 25 de diciembre de 2014
Primeras noticias de la plaza de toros del Hospicio
La primera
noticia referida a la construcción de la plaza del Hospicio, un coso de madera,
la encontramos en las vísperas de la
Feria de Mayo de 1871, en concreto en una carta dirigida al consistorio
y fechada el 28 de marzo, en la que se pulsa el grado de implicación de la corporación
al plantear su colaboración para lo que se define como un “ensayo”, una prueba
para conocer si realmente hay necesidad de que Ciudad Rodrigo cuente con un
futuro coso taurino de manera estable.
miércoles, 24 de diciembre de 2014
1771: Un episodio taurino en Fuenteguinaldo
Ignoramos el número de tragedias que han podido ocurrir en Ciudad Rodrigo y su tierra vinculadas al mundo taurino. Existe una página en internet -www.lostorosdanyquitan.com-, en donde el prestigioso poeta e investigador mexicano Loepoldo Peña del Bosque, ha ido y va reseñando cuantas tragedias taurinas conoce o le facilitan. En la nómina que existe, hay varias referidas a Ciudad Rodrigo y su radio de acción. Una de ellas, la más antigua hasta ahora, es la que hoy rescatamos, sucedida en la localidad guinaldesa.
miércoles, 26 de noviembre de 2014
Un capítulo taurino: La romántica muerte del capitán Mala Sombra. ¿Realidad o ficción literaria?
El 7 de abril de
1823 un ejército francés, conocido como los Cien mil hijos de San Luis, entra
en la península y sin apenas encontrar resistencia popular conquistó fácilmente
el territorio español, acabando con casi de un plumazo con el Trienio Liberal.
Tan solo el guerrillero Juan Martín, el
Empecinado, liberal hasta la médula, mostró una resistencia creíble contra
la nueva invasión francesa en beneficio de Fernando VII, pero su empeño chocó
contra el ya imparable afianzamiento absolutista, fracasando en sus intentos
por mantener el régimen liberal en Palencia o Valladolid o en las incursiones
que hizo sobre Zamora. Tuvo que retroceder ante el avance francés y la
consolidación realista, regresando a un territorio que conocía y en el que se
había desenvuelto con éxito en la
Guerra de la Independencia. Se trataba de Ciudad Rodrigo y sus
alrededores, adonde llega en compañía del conocido y activo conspirador
madrileño, de origen vasco, Eugenio de Aviraneta[1], su lugarteniente.
lunes, 3 de noviembre de 2014
Toros eclesiásticos
En
el nombre del Padre, que fizo toda cosa,
Et de don Ihesuchristo, fijo de la Gloriosa,
Et del Spiritu Sancto, que egual d’ellos posa, (...)
Quiero fer una prosa en román paladino,
En qual suele el pueblo fablar a su vecino,
Ca non so tan letrado por fer otro latino.
Bien valdrá, como creo, un vaso de bon vino.
Et de don Ihesuchristo, fijo de la Gloriosa,
Et del Spiritu Sancto, que egual d’ellos posa, (...)
Quiero fer una prosa en román paladino,
En qual suele el pueblo fablar a su vecino,
Ca non so tan letrado por fer otro latino.
Bien valdrá, como creo, un vaso de bon vino.
Estos versos del
primer poeta español de nombre conocido, Gonzalo de Berceo, sirvieron de
introducción al que considero uno de los mejores pregones que se han ofrecido
en Ciudad Rodrigo –al menos, que yo haya escuchado o leído-, en su Teatro Nuevo
o en otros escenarios, como espaldarazo al Carnaval del Toro. Los versos,
pronunciados por el poeta, escritor y periodista Santiago Amón en 1988,
reflejaban parte de la esencia de su discurso, hilvanado sin otros papeles que
los que le dictaba la memoria y le guardaba el corazón. Fue un baluarte en la
defensa y conservación del Teatro Nuevo, falleciendo en accidente de
helicóptero meses después en la
Sierra de la Cabrera.
Sirva este recordatorio para mantener viva su memoria y la
esencia del oficio de pregonero.
sábado, 1 de noviembre de 2014
Trágica cogida de un anciano en las fiestas de verano de 1966
Era ajeno a la
fiesta. Paseaba, como tantos otros días, en el entorno de la vivienda que
habitaba ocasionalmente[1] en la
calle de los Caños, el número 18, en donde moraba su hija Felícitas, la
primogénita de la familia. Sonaba el Reloj Suelto, la campana municipal, como
tantas veces lo hacía durante la fiesta: en el desarrollo de los encierros y desencierros,
cuando había un toro suelto por las calles, ya fuera dentro o fuera del recorrido
de los festejos taurinos.
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