Calvet, tras describir el estado
de las defensas de la plaza de Ciudad Rodrigo, plantea todos los trabajos
necesarios para favorecer la fortificación, para ponerla en perfecto estado de
defensa. Un proyecto que, en caso de ejecutarse, supondría una sangría para las
arcas públicas, tan diezmadas y necesitadas en esos momentos para seguir encarando
los gastos de la guerra. Además, como reconoce el propio ingeniero, “siendo las
obras que se proponen casi todas independientes unas de otras y no debiéndose
ejecutar algunas si se construyen otras, no se puede manifestar en el
presupuesto por una suma final el importe de todas ellas”.
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sábado, 28 de febrero de 2015
miércoles, 25 de febrero de 2015
La Puerta del Conde
Pocas referencias históricas
encontramos sobre el origen de la Puerta del Conde. Aparte de las citas en las
que parece que fue uno de los accesos que en origen tuvo la muralla medieval y
que estuvo protegida por un torreón, sabemos que en sus
inmediaciones hubo una serie de edificios y construcciones de carácter público,
caso de los graneros y los trojes de la ciudad, en definitiva, la alhóndiga y,
también una primitiva ubicación de la Casa del Peso de la Harina.
viernes, 26 de diciembre de 2014
Apuntes sobre la fortificación de Ciudad Rodrigo (II)
El estado de
la muralla a mediados del siglo XVII era lamentable. Unos años antes, en 1647,
ya avanzada la guerra de Secesión portuguesa (1640-1668), se había visto
también la necesidad de fortificar el arrabal de San Francisco[1]
utilizando fondos procedentes del repartimiento que por facultad real había
distribuido el Ayuntamiento en su jurisdicción y otras tierras limítrofes para
afrontar la reparación del lienzo caído en la rinconada del Hospital de la Pasión , un proyecto que se
pospondría, al menos de una forma efectiva, hasta 1649.
martes, 23 de diciembre de 2014
Apuntes sobre la fortificación de Ciudad Rodrigo (I)
La tradición apunta a que en
tiempos de Alfonso VI el conde Rodrigo González Girón funda una población a
orillas del río Águeda, a la que le da su nombre: Ciudad Rodrigo. Sin embargo,
la primera evidencia escrita data de 1136[1]
cuando la ciudad de Salamanca compra la aldea de Ciudad Rodrigo al emperador
Alfonso VII. En estos momentos iniciales Ciudad Rodrigo contaba para su defensa
con una pequeña muralla, según indica José Javier de Castro en su ponencia Reformas y adaptaciones de las
Fortificaciones medievales de Ciudad Rodrigo al uso de la artillería[2].
sábado, 29 de noviembre de 2014
Ventanas en la cerca medieval
La evolución urbana de Ciudad Rodrigo ha estado siempre vinculada
a la fortificación. La reedificación de la muralla en tiempos de Fernando II,
construida con tongadas de calicanto, supuso un elemento de protección para los
vecinos, especialmente los de intramuros, aunque los que prefirieron o no
tuvieron medios económicos para hacerlo intentaron, en principio, acercarse lo
más posible a los muros y, posteriormente, con la asistencia del concejo,
proteger sus viviendas y garantizar en la medida de lo posible su seguridad con
la construcción de la cerca del arrabal, que partía del exterior de de la
Puerta del Sol, alcanzaba el desaparecido convento de Santo Domingo para trazar
una configuración que volvía desde la calle de Los Caños hasta la inmediatez de
la extinta Puerta del Rey, después de superar las huertas de San Albín, lo que
viene a ser hoy el Campo de Toledo.
sábado, 22 de noviembre de 2014
Origen legendario de la muralla: "Patraña de viejos"
Unos dicen que se parece a una barca, otros que se
asemeja a una almendra. Y hay quien afirma que la muralla medieval de Ciudad
Rodrigo representa el origen de su erección: dos cuernos engarzados, espejo del
hallazgo de un cornúpeta de oro en Sexmiro por un tal Juan de Cabrera[1]
y que sirvió para levantar la mayor parte de sus muros.
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