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domingo, 30 de noviembre de 2014

23 de mayo de 1886: Mazarrasa bendice el primer tren para viajeros

Hace unos días señalábamos la llegada de la primera locomotora a Ciudad Rodrigo, en septiembre de 1884. Llegó a la estación mirobrigense con personal directivo y empleados de la empresa que estaba ejecutando las obras entre Salamanca y la frontera portuguesa. La locomotora tiraba de una serie de plataformas, que sirvieron para 'acomodar' a unos cuantos mirobrigenses y darles un pequeño paseo hasta el puente de Almariego sobre el Águeda. Ahora fijamos la llegada del primer tren de viajeros, una vez operativa la línea ferroviaria hasta Fuentes de Oñoro, que servía para enlazar Medina del Campo con la frontera portuguesa.

lunes, 17 de noviembre de 2014

Mazarrasa y las verbenas

Vamos a ver. Situémosnos a final de siglo. No del pasado, del anterior. Ya puestos, dejemos de lado la saudade noventayochista, que demasiada frustración recreó en la sociedad. Cierto es también que generó movimientos sociales que siguen siendo referencia histórica. No viene al caso, por ahora. Vamos al grano... local. Sabemos que Mazarrasa fue un obispo –administrador apostólico, que todo hay que decirlo para evitar correcciones- de lo más culto y comprometido que ha tenido la Diócesis civitatense. Hizo todo lo posible por atender a los más necesitados, para formales, convirtiendo el Palacio Episcopal en un espacio referencial para los mirobrigenses. Una casona abierta, de día y de noche, para que acudieran los fieles, y no tan fieles, a instruirse. Daba igual que al lado mismo del palacio del prelado se estuviera pecando en el salón de bailes de la sociedad de los artesanos –todavía se aprecia la rotulación-. Se organizaban fiestas –aquellos bailes tan pulcros, tan distantes, tan desapasionados... un suponer por el qué dirán de aquellos ojos escrutadores- cuando la ocasión lo requería. San Antón, san Sebastián, la Candelaria, san Blas, las águedas... un bullir, un sinvivir pecaminoso esperando que llegasen aquellas jornadas que, indefectiblemente, marcaban el calendario festivo mirobrigense.