En la víspera de
la festividad de Nuestra Señora de la Ascensión , a las diez de la noche del 30 de mayo
de 1696, se desató un pavoroso incendio en la casa que habitaba el boticario de
la ciudad Juan Antonio Dávila, ubicada en la
Rúa Nueva , junto a las Casas
Consistoriales. La magnitud del incendio hizo temer desde un principio que se
extendiera a las casas inmediatas e incluso a toda la manzana, incluyendo el
propio Ayuntamiento, la aneja iglesia de San Juan e incluso otros inmuebles que
conformaban la hilada de viviendas de la parte este de la calle a la que daba
nombre el citado templo.