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viernes, 22 de mayo de 2015

Intentona fallida para construir una plaza de toros en 1926


La idea de contar con una plaza de toros estable en Ciudad Rodrigo, por entonces, seguía latiendo en distintos sectores. En 1925, en los prolegómenos del Carnaval, surge en el semanario El Eco del Águeda[1] una nueva iniciativa para construir una plaza de toros, al menos se barruntan los comentarios que vuelven a llenar páginas de la prensa local. “Para los que amamos, no ya la espléndida campiña de Miróbriga y los evocadores vestigios del pasado en la ciudad famosa, sino todo aquello que constituye la idiosincrasia de un pueblo, que tiene la virtud de conservar sus tradiciones, el anuncio de construir una plaza de toros nos llena de asombro y de melancolía. Y así creo le pase a los buenos farinatos que alejados del terruño sueñan su Carnaval y sienten la nostalgia de aquellos amaneceres de sol y alegría, sobre la muralla, en espera del encierro, del reloj suelto, del espectáculo por demás pintoresco y atractivo de las capeas, del sano regocijo de las fiestas. Presiento, que eso, que no es más que la borrosa silueta de la fiesta más característica de Ciudad Rodrigo, acabará en el momento en que una plaza formal sirva de pretexto para celebrar en ella las tradicionales corridas. Allí irán famosísimos ases del toreo; las ganaderías más acreditadas enviarán allí lo más selecto de su ganado; pero no habrá reloj suelto, ni espantos, ni alegre emoción, ni vistosos escuadrones de lanceros para encerrar. Eso ¡no volverá!”. Un lamento de Remember, lleno de nostalgia, ante el futuro incierto de las fiestas de toros en Ciudad Rodrigo.

martes, 17 de marzo de 2015

Ángel Pastor y El Gallo se caen del cartel de 1882

Las iniciativas continúan durante esa década, pero no será hasta la de los años 80 cuando se fragüe la consolidación de la plaza del Hospicio. La proposición partiría en principio del propio Ayuntamiento, ya que el concejal Agustín Romo Mesa abandera la propuesta, aunque las gestiones ante la Diputación para ceder el terreno no se iniciarían hasta el mes de enero de 1881 y se dilatarían más de lo previsto.