Volvemos hoy con la iglesia de San Juan. Son varios los post publicados en este blog sobre el extinto templo hospitalario, que mantuvo su identidad hasta la desamortización emprendida en 1841 por Espartero
durante la regencia. En 1842 es desmantelada, llevándose sus efectos a la
parroquial de San Isidoro y a la
Catedral , referencias ya apuntadas también. El inmueble religioso no
pasaría a manos privadas. Al menos esa conclusión se obtiene con la interpretación
del acuerdo plenario de la sesión celebrada por el Consistorio el 5 de julio de
1873, cuando se determina que habiendo necesidad al Ayuntamiento los edificios
que fueron iglesia de San Juan y de San Agustín, el primero para ensanchar la Casa Consistorial
y el segundo para mercado de granos, se acordó solicitarlos del Gobierno para
que se sirva hacer la concesión.
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viernes, 6 de marzo de 2015
lunes, 5 de enero de 2015
Inventario de alhajas al suprimir la iglesia de San Juan
La agrupación, por tanto
supresión de las parroquias mirobrigenses, fue una reordenación obligada por el
Gobierno de la Regencia
que presidió el general Baldomero Espartero entre 1840 y 1843, al dictar una
nueva desamortización de los bienes eclesiásticos[1] que
tuvo su origen y desarrollo en 1841, aunque su ejecución no comenzaría hasta iniciado
1842. Precisamente, el tres de enero de 1842 el Ayuntamiento ve en sesión una
carta remitida por el obispo civitatense, Pedro Alcántara y Jiménez, en la que
pide al Consistorio su pronunciamiento sobre la su supresión de varias
parroquias en Ciudad Rodrigo, lo que se vino a llamar en términos eufemísticos
“reordenación parroquial”.
viernes, 2 de enero de 2015
Creación y bendición del cementerio de la iglesia de San Juan
El 28 de
julio de 1804, el Consejo de Castilla promulga una real orden por la cual se recomienda
la construcción de cementerios a la mayor brevedad[1].
Esto sería preferente en las ciudades o villas capitales, pueblos que hayan
sufrido epidemias o estén expuestos a ellas y en aquellas parroquias en que se
considere urgente por el número de habitantes, escasez de espacio, etc. Los
cementerios se construirán fuera de las poblaciones y a distancia conveniente
de estas, en parajes bien ventilados con terreno adecuado, evitando el riesgo
de filtración o comunicación con aguas potables del vecindario.
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