Hace unas
semanas, en la sección de ilustres mirobrigenses, dediqué algunas líneas a
Diego de Guzmán de Silva, un diplomático rodericense que fue, entre otros
destinos y cometidos, embajador de España en Inglaterra o Venecia. A su muerte,
como ya dije, dejó un codicilo en el que señalaba la reconstrucción total de la
iglesia advocada a San Isidro o Isidoro, ubicada en lo que hoy es plaza del
Conde y en su día fue campo o plaza de San Isidoro. Una encomienda que asumiría
su sobrino Antonio Nieto de Silva y que se concretaría en las disposiciones y
condiciones de un contrato[1] que
se firmó con el maestro de cantería Juan de Balbás el 7 de octubre de 1598 para
que se concretase la erección de la referida capilla en virtud del
correspondiente pliego de condiciones, entre cuyos puntos se estipulaba que la
obra debería estar acabada el 29 de septiembre de 1600. Sin embargo, como suele
ocurrir, los trabajos se extenderían algunos años más.
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sábado, 18 de julio de 2015
domingo, 7 de junio de 2015
Fundación del convento de las descalzas en Ciudad Rodrigo
El próximo primero de agosto se cumplirán 410 años del acta fundacional del convento de las franciscanas descalzas en Ciudad Rodrigo, ubicado primero en la parte derecha, mirando desde la calle Madrid, de lo que hoy es la Plaza del Conde. Ese frontal de viviendas y negocios, incluido parte del patio adosado a la muralla del Palacio de Montarco, estaba en aquel momento ocupado por las dependencias del cenobio franciscano que fundó Inés Pacheco, viuda de Rodrigo Maldonado, y con la intercesión de Antonio Nieto de Silva, patrono que fue de las capellanías y memorias de Diego de Guzmán de Silva -a quien ya hemos dedicado un somero artículo-. En ese momento, en 1605, se estaba construyendo la capilla de San Isidoro, el inmueble con piedra de sillería que hace esquina con la calle Madrid, obra encomendada al maestro Juan de Balbás y de la que escribiré en otro post en su día para que se aprecien las características del proyecto y de su ejecución, aunque en el documento que insertaré como aval fundacional del convento de las descalzas se hacen algunas referencias al respecto, que sin duda son complementarias del contrato suscrito entre el citado Antonio Nieto de Silva y el maestro Balbás.
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