Los piropos,
parabienes y demás halagos vertidos en la prensa periódica, local y provincial,
sobre el Carnaval, su esencia, desarrollo y proyección, que se habían apreciado en
las crónicas carnavalescas de los últimos años, se truncan en 1914. Avante lo deja meridianamente claro al
referir lo sucedido en aquel antruejo: “En todas partes agoniza el Carnaval.
Hasta ahora, Ciudad Rodrigo ha venido constituyendo excepción de la regla general,
pero este año ha entrado de lleno en ella a pesar del empeño que pusieron por
divertirse la mayoría de sus habitantes, aún en medio de aquellos diluvio
constante, huracán perpetuo y tinieblas cerradas que constituyeron los
‘festejos perpetuos’ de los carnavales mirobrigenses del año 1914, de
recordación feliz”, ironiza el redactor.