Fue un Carnaval
que hubiera pasado desapercibido si no fuera por la desgracia con la que
concluyó. Apenas hay ninguna referencia documental sobre el desarrollo del
antruejo de 1893, ni siquiera noticias en los libros de sesiones del
Ayuntamiento de Ciudad Rodrigo, algo inusual, casi extraordinario en el devenir
de la historiografía mirobrigense sobre aquel periodo.