La literatura española, pese a
que haya sido un género denostado en su proyección histórica por buena parte de
la crítica denominada culta, ha tenido en los pliegos de cordel y en los romances que los
nutrían una base evidente del acervo popular, un atractivo para la escenografía, representada, en muchas ocasiones, por los ciegos, un colectivo que tenía en
esas historias romanceadas un modo de sustento. El pliego de cordel no deja de
ser “una literatura barata en cuanto a su composición, brevedad y venta al
público; los temas, arrancando desde el romancero viejo, van adaptándose a los
gustos de la gente llana a lo largo del tiempo, decreciendo en su calidad
literaria hasta ocuparse en su tramo final, ya en el siglo XX, de sucesos
sangrientos y muertes de patíbulo en una de sus variedades y en la continuación,
muy modificada, de temas caballerescos y amorosos en otra”, se señala en la
introducción a este género en la Biblioteca Virtual de Andalucía.
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viernes, 16 de enero de 2015
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