Antes de que
finalizase junio de 1908, el día 29, festividad de San Pedro, el coso
mirobrigense ubicado en los corrales del Hospicio acoge un nuevo espectáculo
taurino, otra becerrada mixta –muerte y capeones- para los aficionados locales
y a beneficio de los pobres de la localidad[1]. De
nuevo pisarán el ruedo conocidos mirobrigenses, como Vasconcellos, Huertas,
Sánchez Manzano, Nemesio, Santiago Sánchez, El Aldeano… que dieron cuenta de
los tres becerros que se lidiaron. Pero las cosas no salieron como estaban previstas,
ya que hubo una bronca monumental iniciada cuando silbaron la actuación de
Arturo Vasconcellos al coger los trastes para matar. Mata-Reses, crítico
taurino de La Iberia, arremete contra
quienes van a la plaza y no tienen “ni idea de lo que son corridas de toros, ni
de becerros, ni respeto a la autoridad, ni van a la plaza más que a armar
escándalo, sin medir las consecuencias”.