La
configuración defensiva que actualmente presenta Ciudad Rodrigo parte del
interés de Fernando II de León de reedificar sus murallas en el siglo XII.
Cuenta la historiografía local que el rey leonés encomendó a un alarife
gallego, Juan de Cabrera[1],
la reconstrucción de la cerca que hasta entonces existía para defensa de la
ciudad, aunque el prebendado Antonio Sánchez Cabañas[2]
va más allá al afirmar que el monarca, viendo “el gran peligro en que estava la
çiudad por no tener muralla (…), mandó juntar materiales y dar prinçipio al
edificio de la çerca que hoy la ciñe”.