El 19 de
septiembre de 1771, “a las cinco de la
mañana, empezó a experimentar la princesa nuestra señora –María Luisa de
Parma- alguna novedad, acompañada de dolores
que indicaban señales de parto. Mitigáronse estos y se mantuvo Su Alteza por
algunas horas con bastante quietud, pero a las nueve y media de la misma mañana
volvieron con mucha viveza, y no dejando ya duda de que el parto se acercaba,
se dedicaron el rey –a la sazón Carlos III- y príncipe –futuro Carlos IV-,
nuestros señores, a asistir personalmente a Su Alteza, como en efecto lo
ejecutaron, no apartándose un instante de su lado. A las cinco y doce minutos
de aquella tarde dio a luz felizmente Su Alteza un robusto y hermoso infante; y
tomándole el Rey nuestro señor en sus brazos, lleno de gozo y de ternura, salió
con él a la sala inmediata para mostrarlo a toda la Corte, que esperaba con
indecible impaciencia este feliz momento; y también a los embajadores de
familia y demás embajadores y ministros de otros príncipes que se hallaban allí
igualmente en virtud del convite formal que tuvieron para ello. Quiso Su Majestad
que sin pérdida de tiempo se administrase el sacramento del bautismo al señor
infante recién nacido, y habiéndose preparado en la real cámara todo lo
necesario para tan sagrada función, hizo esta ceremonia con la mayor solemnidad
el eminentísimo señor cardenal [Ventura de Córdoba, Spínola] de la Cerda y San Carlos, patriarca de las
Indias y capellán mayor de Su Majestad, poniendo a Su Alteza los nombres de Carlos,
Clemente, Antonio de Padua, Genaro, Pascual, José, Francisco de Asís, Francisco
de Paula, Luis, Vicente Ferrer y Rafael. Fueron padrinos nuestro santísimo
padre Clemente decimocuarto, representado por el rey nuestro señor, y Su
Majestad, por sí mismo; y asistieron como testigos especiales los señores
infantes D. Gabriel y D. Antonio [de Borbón], concurriendo a tan solemne acto las demás personas reales, los jefes
de palacio, grandes del reino, consejeros de Estado, embajadores y ministros
extranjeros, y otras muchas personas distinguidas[1]”...