Salamanca, pero sobre todo Ciudad Rodrigo, tienen una
deuda singular con uno de esos personajes que la memoria ha ido diluyendo, pese
a la relevancia que atesoraron en vida. Es el caso, como le definió Benito Pérez Galdós en su episodio nacional La de los tristes
destinos, de un “charro de Ciudad Rodrigo”, de los “muñoces” mirobrigenses,
un tipógrafo cofundador en 1871 de la Asociación General del Arte de Imprimir
de Madrid, germen del PSOE.