La prensa local,
provincial y nacional se hizo eco de un “macabro” –con este calificativo fue
tildado- accidente de circulación ocurrido en las inmediaciones de Sancti Spíritus,
concretamente en los conocidos como Puentes de Castillejo, en la tarde del 14 de
septiembre de 1924. Agentes de la Guardia Civil y de la Policía Municipal
mirobrigense acompañaban –escoltaban más bien- a un rico propietario de la
villa de El Bodón, el también ganadero Demetrio Durán Risueño, que se había
trastornado –“alienado” significaban algunos medios de comunicación- como
consecuencia del desenlace de un negocio que traía entre manos y que le produjo
un “estado de anormalidad nerviosa”, como eufemísticamente apuntaba el
semanario Miróbriga en el relato del
suceso, quien precisó tratamiento en un centro asistencial de Salamanca.