El año 1882 fue referencial
para Ciudad Rodrigo, destacando, por ejemplo, que el 14 de octubre se aprobase el
establecimiento de la Audiencia de lo Criminal en la localidad mirobrigense –edificio
que sigue conociéndose por este nombre-, para lo que el Ayuntamiento deberá
hacer la inversión suficiente con el fin de acondicionar el local que se destinaría
a este cometido, estableciéndose su sede en dependencias de la cárcel pública,
en la Plaza Mayor. Unos meses después, el 3 de diciembre, la Gaceta de Madrid publica el nombre del
primer presidente de esta audiencia, el abogado y juez Antonio Pinazo y Ayllón,
procedente del juzgado de San Sebastián.