La nostalgia
puede que atenace y nuble la visión todavía a ciertos ciudadanos en
determinados días, efemérides de nostalgia. Tal vez el más significativo para
los españoles, para todos, sea el 20 de noviembre. La mayoría por celebrar la
muerte del dictador y el final de un régimen que, sin embargo, siguió latiendo
demasiado tiempo. Para otros, los menos, mirándose sin duda en alguno de los
espejos del callejón del Gato valleinclanesco, es una jornada plagada de
sentimientos de unos tiempos en los que no gobernaba la razón, sino la
imposición y la represión con dureza. Ese día, cada 20 de noviembre, suelen
volver a blandirse las empolvadas “banderas victoriosas”, aquellas que ondeaban
“al paso alegre de la paz” y que, como decía la letra falangista del Cara al
sol, traían “prendidas cinco rosas”.