Aunque algunas de las propuestas que realizó
Robelin en su proyecto se concretaron, otras, como podemos apreciar en el plano
de 1725 del ingeniero ordinario Juan Amador Courten[1],
residente por entonces en Ciudad Rodrigo, no llegaron a plasmarse en la
realidad, tal vez por criterios meramente estratégicos y técnicos o simplemente
por la elevada inversión que se necesitaba. En el plano de Courten sí
observamos la definición de cuatro sencillos revellines en el recinto exterior
ubicados frente al Teso del Calvario, enfrente del convento de la Santísima Trinidad Redención de Cautivos, en la defensa de la Puerta del Sol y enfrente del postigo de San Pelayo. Además, se han aumentado las bocas para la artillería, pasando de 29 a 33, fortaleciendo la defensa frente al Teso de San Francisco, y siguen pendiente de ejecutar los dos cuarteles que había proyectado Robelin.