Refiere el
historiador Ángel Bernal[1] en su
estudio sobre la Tierra de Ciudad Rodrigo en el siglo XV, después de analizar
la composición del alfoz mirobrigense y su división en sexmos, que vienen a coincidir
con las tradicionales “comarcas naturales, delimitadas o recorridas por ríos,
riveras o vegetación natural”[2]
–campos de Yeltes, Camaces, Agadón, Azaba y Robledo-, que “lo que no era
comarca natural ni tenía nombre específico era la socampana[3] de la
ciudad, que se extendía en un contorno aproximado de una legua alrededor de la
misma y que estaba también poblada por algunas aldeas”[4]. Y
que tales aldeas vinculadas a la ciudad de Ciudad Rodrigo eran en el siglo XV
“Castellanos, La Rad, Palomar, Conejera, Pero Toro, Tejares, Tejarejos, La
Caridad e Ivan Rey”[5] y que algunas, sino la
mayoría de estas aldeas, coinciden con los devasos –terrenos comunales- de la
ciudad y probablemente fueran lugares de roturación.