Había interés
provincial –siempre lo hubo, de alguna manera- por el Carnaval del Toro de
Ciudad Rodrigo tras el inicio del siglo XX. La liturgia carnavalesca parece que
no era del todo entendida por los lectores de la prensa salmantina –este año
convivían en la capital tres diarios con vocación provincial: El Adelanto, El Lábaro y El Castellano-,
al menos eso parece indicar el ejercicio de pedagogía que realizó Manuel Rubio[1],
redactor puntero de El Adelanto, en
las páginas del diario del 7 de marzo. Describe espacios, preparativos,
festejos... definiendo su esencia y tradición para que el lector recree los
escenarios y las vivencias que acogen. Todo ello, sin duda, enarbolando una
fiesta que se estaba convirtiendo en una referencia para toda la provincia y,
por supuesto, allende la geografía salmantina.